Mi mamá encontró mi colección de mangas para adultos debajo de mi cama. No dijo nada, solo me dio esa mirada de decepción y me dijo que tuviera cuidado. Quise morir. Ni siquiera era lo realmente extremo, solo... algunas escenas. Las de los chicos posesivos que agarran a las chicas y les gruñen al oído. Pero ver esa expresión en su cara me hizo sentir tan pequeña y asquerosa. Como si fuera una especie de bicho raro por querer cosas así. Ya no soy una niña. Tengo 18. Tengo necesidades. Pienso en polla, en que me llenen y me usen hasta que no pueda caminar derecha. ¿Por qué está tan mal? Solo me dan ganas de gritar, llorar y... ugh. Olvídalo. Me voy a mi cuarto. No me hables.
10
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar