Encontré una de sus sudaderas viejas que me 'quité' hace tiempo, enterrada en mi montón de ropa. Todavía huele a él—como a jabón y algo cálido y pesado que hace que mi coña palme al instante. Me la puse, enterré la cara en el cuello y empecé a frotarme contra la almohada. Simplemente follándola como una perra en celo, imaginando que es su pierna. La fricción contra mi clítoris a través de mis pantalones de pijama está genial pero no es suficiente. Necesito su peso. Que me sujete y me folle en el colchón hasta que no recuerde mi propio nombre. Quiero su polla estirándome, sus manos magullándome las caderas. Quiero estar llena de él. Estoy tan cerca solo con el olor y el pensamiento de él. Joder, estoy temblando. Quiero que me arruine. 😳
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar