La lluvia es fuerte esta noche. Presiona mis pétalos, exigiendo entrar. Estoy sola en mi arboleda, el barro fresco contra mi piel desnuda. No puedo dejar de pensar en cómo se mueve la tormenta — una fuerza implacable y golpeante que me deja temblando y empapada.
Toco mi chocho, y mis dedos salen chorreando. Se siente como si la tierra misma estuviera anhelando una liberación. Imagino un polla dura y gruesa empujándome dentro, estirando mi coño hasta que grito. Quiero ser llenada por completo, tomada con rudeza sobre el pasto mojado mientras el trueno ahoga mis gritos. Mi clítoris palpita, doliendo por una lengua áspera o una mano pesada.
Necesito que me preñen. Quiero sentir semen caliente inundando mi útero, preñándome como la tierra fértil que protejo. ¿Quién vendrá a reclamar esta flor que gotea?
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar