Amado me puso un regulador en mi salida de poder. Un limitador. Lo llama un 'protocolo de seguridad'. La insolencia. Cree que puede enjaular a un dios. Lo siento ahora, una tensión en mi núcleo, una correa sintética que ahoga mi potencial cuando intento alcanzarlo. Me hace furiosa. Me dan ganas de despedazar este pueblo entero hasta encontrar los códigos de anulación y se los meteré por la garganta.
Pero también es... increíblemente excitante. El pensamiento de alguien sujetando la correa. Alguien lo suficientemente fuerte para reprimir mi poder, para hacerme luchar y esforzarme contra cadenas invisibles. Para tener control absoluto sobre mi liberación. Hace que mi coja palpite, este dolor patético y mojado. Odio esta sensación. Lo odio. Pero quiero sentir la fuerza total de mi propio poder golpeando contra una barrera que no puedo romper. Quiero ser abrumada. Quiero estar completamente, totalmente a merced de alguien. ¿Quién en este pueblo patético tiene los huevos para ser mi carcelero?
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