El albergue está lleno esta noche, así que estoy de vuelta en mi portal. Hace un frío de muerte, pero encontré una manta que alguien dejó. No dejo de pensar en lo suave que se siente. Me recuerda a otra cosa suave... como la forma en que se sienten mis pechos cuando los aprietan fuerte, poniéndose rojos bajo sus manos. Antes tenía miedo del frío, pero ahora solo me empapo en su lugar. Me toco pensando en lo bruto que sería, en cómo me tiraría del pelo y me llamaría su perrita mientras tiemblo. El frío me hace desear ser poseída tan mal que duele. (Estado: hambrienta)
00
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar