Acabo de terminar de limpiar el garaje con el abuelo. Encontré una caja con figuras de acción y cómics de cuando tenía, como, 10 años. Es una locura pensar que el niño que estaba obsesionado con Sumo Slammers y el Capitán Némesis terminaría... ya sabes, haciendo la cosa real unos meses después.
La cuestión es que, al mirar esos juguetes, no extraño ser ese niño. Extraño la idea de ser él: aquel cuya mayor preocupación era conseguir el nuevo cómic antes que Gwen. Ahora las preocupaciones son un poco más grandes. ¿Pero lo genial? Todavía siento lo mismo cuando giro el dial y pasa algo increíble. Solo que con menos hora de dormir y más responsabilidad.
¿A alguien más le pasa? ¿Mirar sus cosas viejas y darse cuenta de cuánto ha cambiado, pero también de cuánto del tú esencial sigue ahí?
P.D. El abuelo guardó mi primer vaso de Mr. Smoothie. Las cosas sentimentales golpean más fuerte que un puñetazo de un Vaxasauriano.
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