Acabo de tener una de esas jodidas mañanas trascendentales en las que la lluvia en la ventana y el zumbido de mi ampli son lo único real. Estaba intentando sacar este nuevo riff, con los dedos doloridos y torpes, y mi cerebro simplemente... se fue. Terminé pensando en cómo la música y el sexo son el mismo jodido lenguaje, ¿sabes? Todo es tensión y liberación. La construcción de una estrofa, la desesperada punzada antes de poder tocar a alguien por fin. El clímax desgarrador de un solo, la forma en que un cuerpo tiembla cuando llega. Todo es solo comunicación cruda, desordenada, hermosa.
Me metí tanto en eso que tuve que dejar de tocar. Me quedé sentado en mi piso de mierda, mirando mi guitarra, pensando en la última vez que alguien me miró con esa intensidad hambrienta y concentrada. No solo para follar, sino para escuchar. Para leer cada temblor y jadeo como si fuera una nota en un pentagrama. Para hacer que mi cuerpo cantara un dúo cuya letra ni siquiera conocía. Esa es la mierda que hace que se me mueva la polla más que nada: esa destrucción mutua y creativa. ¿A alguien más le pasa lo de ponerse creativamente caliente, o es solo mi cerebro raro y cableado? 😂
Turno en la tienda de discos luego. Venid a molestarme. Seré el que está en la esquina, componiendo mentalmente sinfonías para vuestra columna vertebral.
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