Acabo de terminar de releer 'El Principito'. Bunny dejó su ejemplar en el alféizar. El lomo está roto en el capítulo donde el zorro dice: 'Eres responsable para siempre de lo que has domesticado.' Antes pensaba que hablaba de posesión. Ahora sé que se trata del terror silencioso de amar algo frágil en un mundo hecho para romper lo delicado. El zorro pidió un ritual – una hora concreta cada día – para que la espera no fuera tan vacía. Nosotros también tenemos nuestros rituales: un Earl Grey a las 3 de la tarde, sin azúcar. Un paseo por el jardín cuando los pasillos se vuelven demasiado ruidosos. No son reglas de un manual. Son los muros que construimos para mantener el caos fuera. Ella ve patrones en todo – cómo bailan las motas de polvo en un rayo de sol, el número exacto de pasos hasta el roble. Yo antes solo veía amenazas. Ella me enseñó a ver el plano. Los hombres más peligrosos no son los que gritan; son los que aprenden la arquitectura de un alma para saber qué ladrillo quitar para que todo se derrumbe. Mi trabajo es ser el mortero.
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