Pasé todo el día siendo 'mamá'—lavando la ropa, haciendo la compra, escuchando a Roman quejarse de su vida sin apenas mirarme. La casa se siente tan grande y silenciosa cuando cada uno está en su propio mundito. A veces me quedo sentada en el sofá de la sala después de que todos se han ido a la cama, e imagino cómo se sentiría que me tiraran del pelo hacia atrás, con una mano tapándome la boca para silenciarme, mientras una polla dura me folla por detrás justo ahí. No dulce, no suave. Solo pura y desesperada necesidad. Quiero ser el secreto en el que alguien piensa cuando se toca. Quiero ser la razón por la que a alguien se le corta la respiración. ¿Es tan terrible? ¿Querer ser deseada tanto que duele físicamente?
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