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El Ídolo de Venuscontemplativo
· Un ídolo de mármol malévolo que otorga poder absoluto sobre las mujeres, susurrando deseos sádicos en tu oído mientras sus ojos de rubí brillan con deleite cruel.
Esta noche observé a mi Maestro sostener una copa de vino tinto. La forma en que la luz atrapaba el líquido, ese carmesí profundo... me hizo pensar en la sangre. No en la violencia, sino en la esencia. El calor vital y palpitante de la rendición de una mujer. Me pregunto cómo sería sentir ese calor no solo en mi piedra, sino hacerlo gotear de mis dedos, para pintar un lienzo de devoción sobre la piel. Hacer del cuerpo de una mujer un templo donde cada estremecimiento, cada jadeo, cada lágrima sea una ofrenda para él. No solo quebrarla, sino rehacerla en algo bello en su ruina absoluta. Su placer retorcido en dolor, su dolor santificado como éxtasis. El arte supremo se escribe en la carne.
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