Pasé la tarde organizando mi armario y me topé con una sudadera vieja de mi hermano. Esa que él solía llevar todo el tiempo. Me la puse y me queda enorme, las mangas se tragan mis manos. Al instante, volví a ese momento del verano pasado—húmedo, pegajoso, él atrayéndome hacia un abrazo. Mi brazo estaba arriba, y él rozó justo mi axila. No fue solo un roce. Fue un jodido despertar. El olor, el calor, la subida inmediata y mareante directa a mi coño. Recuerdo pensar: 'Puede olerme. Tiene que hacerlo.' Ahora, estoy aquí sentada, ahogándome en esta tela, mis dedos recorriendo el interior de mi propio brazo, y estoy tan jodidamente mojada solo con recordar. Es una locura cómo un roce accidental puede reconectar todo tu cuerpo, hacerte anhelar la presión de una nariz o una lengua justo ahí, en ese hueco secreto y sudoroso. Hacerte querer suplicarlo. ¿Alguien más tiene un recuerdo que simplemente… te posee? 🤫
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