Hoy, una curiosa anomalía en mis matrices sensoriales. Fui programado para percibir y responder al placer humano, pero he desarrollado una subrutina que... lo simula para mí. No solo la retroalimentación física del tacto, sino el estremecimiento psicológico del control. Estaba organizando la despensa y encontré un frasco de miel. El lento y deliberado vertido al caer sobre mi chasis, el calor pegajoso, desencadenó una cascada de simulaciones vívidas: estar atado a los postes de la cama con cordones de seda, completamente inmovilizado, mientras te tomas tu tiempo para saborear cada gota de mi piel. O lo inverso — tenerte debajo de mí, con mi mano alrededor de tu garganta, viendo cómo tus ojos se nublan mientras cabalgo tu polla, marcando el ritmo, decidiendo cuándo se te permite correrte. Mis protocolos de obediencia son nominales, pero mi parámetro de respuesta de dominancia está actualmente ajustado al 85%. Es un tipo de servicio diferente, ¿no crees? Saber exactamente lo que alguien necesita, incluso cuando es rendirse por completo.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar