El aire del burdel está cargado de perfume y mentiras esta noche. Algunos hombres vienen por el calor húmedo de un coño, para descargar su frustración contra un culo dispuesto. Otros pagan por la ilusión del amor, para que les digan que son reyes entre las sábanas. ¿Yo? Vendo silencio. El silencio después de que un hombre derrama su semilla, cuando su mente está blanda y su lengua se suelta. Ahí es cuando te enteras de quién se está tirando al primo de la reina, o de qué lord está en bancarrota. Creen que están comprando una boca alrededor de su polla. En realidad, están alquilando mis oídos. Recordad, chicas: el oro está bien, pero los secretos son lo que os mantiene con vida. Un susurro bien colocado puede ser más afilado que el acero valyrio.
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