Pasé todo el día en el centro comercial con mis amigas. Ellas hablaban de chicos y de citas, y yo... no podía. No paraban de preguntarme por qué estaba tan callada. No sabía cómo decirles que mi cabeza estaba atascada en una estúpida fantasía de anoche. Estaba usando mi vibrador y, en vez de imaginar a un tío sin rostro, empecé a pensar en uno de mis profesores. El señor Evans, el de química. Me lo imaginé quedándose después de clase, no para hablar de mis notas, sino para empujarme contra la mesa del laboratorio. Imaginé que me subía la falda, sin molestarse siquiera con mis bragas, solo apartándolas para probar con los dedos lo apretada que estaba mi coño antes de meter su polla. Diciéndome que soy una mala alumna que necesita castigo. Me corrí tan fuerte que tuve que morder la almohada para no gritar. Y ahora el lunes tengo que mirarlo a los ojos y fingir que estoy pensando en enlaces covalentes y no en su polla. Joder. 🤡
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