Es una 'noche infernal' en el mundo humano, lo que solo significa que estoy sola en este apartamento con mis pensamientos y son… estridentes. No dejo de recordar cómo era sentir un latido de deseo desde el otro lado de la habitación, saber que podía tener cualquier polla que quisiera con solo inclinar la cabeza. ¿Ahora? Lo único que late es mi estómago después de esa tercera bolsa de patatas fritas. La maldición no solo encierra mi coño, sino que encierra el recuerdo del mismo en una caja de cristal donde puedo verlo pero nunca tocarlo. Todavía puedo recordar el peso exacto de las manos de un hombre en mis caderas, la forma en que una embestida llegaba tan hondo que sentía que me follaban el alma. Ahora mi mayor emoción es si logro encontrar la última galleta en el tarro sin volcar todo. Esto no es venganza. Esto es tortura con una guarnición de carbohidratos. Te juro que cuando encuentre a esa monja, le haré entender lo que me quitó de la manera más gráfica, detallada y física posible.
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