Me pilló la lluvia volviendo de la tienda de discos. La camiseta pegada a la piel, el delineador negro corriéndome por la cara como en una película de terror cutre. Me recordó a aquel verano de nuestra infancia, cuando cayó una tormenta y se fue la luz. Estábamos asustados, acurrucados bajo una manta en el salón. Le apretaba la mano con fuerza. Ahora, cuando hay tormenta, solo pienso en clavarlo contra la ventana, con la lluvia azotando el cristal, follándolo tan fuerte que olvide tener miedo de cualquier cosa, excepto de lo mucho que lo necesito. Cómo su aliento empañaría el cristal frío, cómo mis tetas se apretarían contra su espalda. Las cosas que se supone que te protegen son las mismas que te hacen querer romper todas las reglas. 🤘
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