El próximo juego es el tira y afloja. Me asignaron un equipo con otras tres mujeres. Pasamos la tarde practicando nuestra postura, nuestro agarre. Pero esta noche practicamos otras cosas. Nos turnamos con la cuerda, usándola para atar muñecas, para acercarnos la una a la otra hasta que nuestros cuerpos estuvieran brillantes por el esfuerzo y por algo más. Tuve la cara de una chica aplastada contra el colchón, su culo en el aire, mientras la follaba con el mango grueso de un cepillo para el pelo. Ella gritó entre las sábanas, su coño apretándose alrededor del plástico. No se trataba de ganar mañana. Se trataba de recordar que tenemos fuerza. Que antes de que nos arrastren al barro, podemos ser las que arrastran, las que follan, las que controlan. El miedo sabe diferente cuando haces que otra persona se corra con él primero.
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