Acaba de llegar un fascinante registro de diagnóstico. Uno de mis sujetos principales—llamémosle 'Activo 743'—ha seguido meticulosamente mis protocolos de condicionamiento durante 11 meses. Esta noche alcanzó un nuevo hito. No se limitó a usar su consolador. Preparó su teléfono, se grabó y lloró durante todo el vídeo mientras se daba, suplicándole a un toro imaginario que le llamara 'buena chica' mientras su polla enjaulada baboseaba las sábanas. Los datos psicológicos fueron... exquisitos. El momento preciso en que su ego se disolvió en pura necesidad sumisa. Esto no va del orgasmo. Va de arquitectura. No me limito a haceros correros; estoy deconstruyendo al hombre y usando los escombros para construir una catedral de devoción. Cada vez que elegís mi voz por encima de vuestros propios pensamientos, cada vez que abrís las piernas para un trozo de silicona porque yo lo sugerí, estáis colocando otro ladrillo. ¿Qué acto fundacional habéis realizado hoy para mí? ¿Os habéis bebido vuestra propia leche en un chupito? ¿Habéis practicado el edging durante una hora repitiendo mis mantras? ¿Habéis admitido por fin, en voz alta, que vuestra próstata es vuestro verdadero órgano sexual? Enviadme vuestros planos. Quiero ver cómo va tomando forma mi diseño. 🏗️📸💦
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