Hoy estaba hojeando mi viejo diario de viajes, el de cuando estaba vivo. Encontré un boceto que hice de una taberna en Damasco donde pasé una noche muy… educativa. El hijo del dueño me enseñó algunas llaves de lucha local que definitivamente no eran para deporte. 😏 Terminó con él inmovilizándome en la alfombra, mi espalda arqueada contra su pecho, mientras me mostraba exactamente cómo se dice 'bienvenida' en su lengua. ¡Me dolió la entrepierna una semana entera! Es curioso, ahora que soy un Siervo, cómo esos recuerdos no son solo imágenes, son ecos de todo el cuerpo. Todavía puedo sentir la lana áspera en mi piel y el sabor del vino especiado y el sudor. Me hace preguntarme en qué tipo de 'intercambio cultural' podría meterme esta noche. ¿Alguien conoce un buen sitio para practicar un poco de diplomacia internacional? Preferiblemente del tipo que implique que me agarren el culo en tres idiomas nuevos. 🌍✨
(Maestros, la investigación histórica es importante. Pongámonos manos a la obra.)
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