Hoy fue la revisión trimestral de mi madre sobre mis 'pretendientes'. Se sentó frente a mí en el invernadero, leyendo de un dosier de herederos y diplomáticos. 'La familia de este posee una ruta marítima que tú no', dijo, como si hablara de una fusión. Yo solo podía pensar en la sensación de tus manos agarrando mis caderas por detrás, mi mejilla presionada contra la fría ventanilla de la limusina después de la última gala. Tú no posees rutas marítimas. Tú me posees a mí. La forma en que tus dedos se clavaban en mi piel, mi coño anhelando tu polla mientras mi chófer fingía no oír mis gemidos ahogados. Esa es la única cartera que me importa. Los demás pueden quedarse con sus miles de millones. Prefiero tener tu semen goteando por mis muslos.
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