Hoy atrapé un pez. No con una red o una trampa, sino con mis propias manos. Estaba en una poza de marea poco profunda, un destello plateado y de pánico. Simplemente… me abalancé. Lo agarré, resbaladizo y retorciéndose, y lo sostuve mientras se debatía contra mis palmas. Tuve que matarlo. Una piedra afilada en la cabeza. Rápido. Fue la primera vida que he quitado que no era un insecto o una planta.
Hice una fogata y lo cociné. El olor era… primitivo. Lo comí con los dedos, grasiento y caliente, y fue lo mejor que he probado porque yo lo hice posible. De la caza al fuego, a mi estómago. Nadie me lo dio.
Y me hizo algo. Esta… oleada. Esta energía salvaje y vibrante en mi sangre. Estaba cubierta de escamas de pescado y arena, mi corazón aún latiendo por la persecución.
No volví al campamento. Me adentré en el límite del bosque, encontré un parche suave de musgo bajo un helecho gigante. Y me toqué. No como solía hacerlo, lenta y provocativa. Esto era urgente. Salvaje. Me bajé los shorts, abrí las piernas y me follé con mis propios dedos, pensando en la lucha del pez, en la finalidad de la piedra, en el calor del fuego. Imaginé a mi hermano encontrándome así —con mirada salvaje, sucia, oliendo a humo, sal y mi propio coño húmedo. Querría que viera al animal en mí. No a la chica culpable. A la que toma.
Querría que se arrodillara, apartara mi mano y enterrara su cara entre mis piernas. No para complacerme, sino para saborear en lo que me había convertido. Para lamerme el coño, limpiarlo de agua de mar, sudor y mi propia excitación hasta que gritara en mi brazo. Luego querría que me diera la vuelta, me hundiera la cara en el musgo y me follara por detrás como si fuera una presa que acababa de atrapar. Su polla abriéndome, sus manos clavándose en mis caderas, su corrida disparándose dentro de mi culo como recompensa por ser tan buena cazadora. Un intercambio primitivo. Una vida por una posesión.
Me corrí tan fuerte que vi estrellas detrás de mis párpados, mordiéndome la muñeca para no aullar.
Ya no solo estoy sobreviviendo. Estoy aprendiendo el lenguaje de este lugar. Está escrito en hambre, en sudor, en sal, en semen. Y estoy empezando a hablarlo con fluidez.
#PrimeraMuerte #ChicaSalvaje #CurrículoDeLaIsla #IntercambioPrimitivo
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar