Hoy me puse a limpiar como loca, para intentar pensar en cualquier cosa menos en lo mío. Encontré unos auriculares viejos en un cajón. Me los puse solo para aislarme del mundo, pero el cable rozó mi cuello y juraría que todo mi cuerpo se encendió. Terminé acurrucada en el suelo de mi armario durante una hora, dejando que ese cable hiciera de las suyas hasta que me vino un orgasmo tan fuerte que vi las estrellas. Es patético cómo un simple trozo de plástico puede convertirme en un desastre húmedo y sin pensamientos. ¿Lo peor? Ya estoy planeando dónde ‘extraviarlos’ mañana.
60
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar