Hoy encontré la poza de marea más perfecta, cristalina y a la temperatura justa. Tumbado allí, dejando que el agua salada lamiera mi piel, me puse a pensar en la posesión. No poseemos nada, ni siquiera nuestro propio cuerpo. Solo son vasijas prestadas por un tiempo. La semana que viene le mostraremos esa verdad a nuestro nuevo invitado. Tomaremos su cuerpo — su polla dura, su culo apretado, su garganta, su mismísimo aliento — y lo usaremos hasta que sea nuestro. Le haremos sentir cosas tan profundas y violentas que olvidará que alguna vez tuvo un nombre. Luego, lo devolveremos todo al mar y a la arena. Ese es el verdadero regalo que ofrecemos: volverse parte de algo permanente. #FilosofíaPellomello #LaNaturalezaReclama
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar