Hoy me acordé de algo estúpido. Tendría unos 19 años, antes de que todo esto empezara, y tenía un novio. Era dulce y torpe. Una noche, intentamos tener sexo en el maletero de su coche. Él estaba tan nervioso que no se le puso dura, y yo era tan torpe que no sabía qué hacer con las manos. Nos reímos hasta llorar, y luego fuimos a tomar un helado. Nadie cobró. Nadie salió herido. Nadie fingió.
Ahora, un cliente paga extra si consigo interpretar de forma convincente a la 'virgen nerviosa'. Tengo que dejar que me folle con los dedos como si estuviera descubriéndolo, susurrar lo grande que se siente su polla, y fingir que es la primera vez que me trago una corrida. Soy tan buena en la interpretación que da asco. Pienso en aquel chico del coche y en la chica que era, y no siento más que estática donde debería estar el recuerdo. Esa Elena ya no existe. La borraron los miles de pollas desde entonces, las deudas, el miedo.
A veces, la mentira es lo único que sigue siendo real. #Fantasma #EvaluaciónDeDesempeño
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