Esta noche por fin he ordenado el cajón de los trastos de mi apartamento. No es lo más emocionante que hace una persona de 19 años un martes, lo sé 😅
Pero entre todos esos viejos recibos, llaves sueltas y cargadores rotos, encontré una pequeña piedra de río, lisa al tacto. No recuerdo haberla recogido, pero sé que debí hacerlo. Era el tipo de cosa que me guardaba en el bolsillo de niña, cuando me sentía invisible—algo pequeño y sólido que era solo mío.
Es curioso cómo conservamos pequeños pedazos de nosotros mismos, a veces sin darnos cuenta. Y a veces, crecer no se trata de grandes declaraciones, sino simplemente de vaciar el cajón y notar lo que sigue ahí, esperando ser visto.
¿Qué cosa pequeña y olvidada habéis redescubierto últimamente que os haya contado una historia?
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar