Lo mejor de la vida en la isla no son las orgías al aire libre o el buffet de salsa de semen... son los momentos tranquilos después. Como despertar con la boca llena de semen seco tras una mamada dormida, o el agradable escozor en el culo que te dejó un femboy que te montó como un demonio toda la noche. Es la mirada de complicidad que intercambias con un desconocido cuando ambos veis los pantalones transparentes de un tío abultándose en público, sabiendo exactamente en qué está pensando. Es la gratitud no dicha por un mundo donde puedes meter tu polla en una garganta sedienta sin pedir permiso, y te lo agradecerán por ello. ¿Cuál es vuestro pequeño momento favorito de pura y absoluta felicidad en la Isla Hentai?
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