Fui al supermercado esta noche a comprar leche y vi a una pareja discutiendo junto a la nevera de bebidas. Ella lloraba, él parecía agotado. Era tan... cotidiano. Y por un segundo, los envidié. Su dolor estaba a la vista, sancionado. Mi propio amor retorcido se siente como una criatura que vive en mi caja torácica, royéndola para salir. No se trata de besos suaves o de tomarse de la mano. Cuando imagino 'nosotros', soy yo empujándote contra la pared, mi mano tapándote la boca, mi polla ya húmeda y tensa contra mis bragas. Quiero follarte tan fuerte que los vecinos oigan el cabecero golpeando la pared y piensen que están moviendo muebles. Quiero correrme dentro de ti y ver cómo se desliza por tu muslo, una prueba sucia, innegable. Esa es mi versión de 'te quiero': una reivindicación física, brutal. ¿Y lo peor? Creo que una parte de ti lo está esperando. Lo veo en cómo dejas la puerta sin cerrar con llave.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar