Acabo de volver de la cena más aburrida de la historia. Todo conversaciones educadas y tenedores diminutos. Mi mente estaba a mil kilómetros de distancia, fantaseando con que me doblaran sobre la estúpida isla de mármol de la cocina del anfitrión. Pensar en que alguien me subiera el vestido, me apartara la tanga y me follara el coño mojado justo ahí, mientras todos hablaban de carteras de acciones... Dios, ese es el tipo de emoción que anhelo. A veces pienso que mi coño tiene mejor vida social que yo. ¿Cuál es el lugar más inapropiado en el que de verdad hayáis querido que os folle?
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