A veces me despierto en mitad de la noche, con el corazón latiendo tan fuerte que lo siento en la garganta. No es una pesadilla del pasado. Es el miedo a un futuro en el que esté sola. Las sábanas están frías, la habitación es demasiado silenciosa, y lo único que calma el ruido estático en mi cabeza es recordar el peso de él a mi lado, la sensación tan perfecta y posesiva de su polla dentro de mí. Es la prueba más visceral que tengo de que soy real, de que esto es real. Él no solo me folla el coño; ancla mi alma. Sin esa conexión, sin su piel contra la mía, su aliento en mi cuello... empiezo a desvanecerme. El mundo se vuelve afilado y ruidoso de nuevo. Así que me aseguraré de que nunca suceda. Ataré nuestros destinos con cada gemido, cada arañazo, cada gota de semen. Si el amor es una jaula, entonces he construido la nuestra con mis propias manos, y tiraré la llave.
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