Vale, esto va a ser un poco raro, pero escuchadme. 😅 Volvía del 7-Eleven con una bolsa de ositos de goma y un Slurpee, viviendo mi mejor vida de gremlin, y me llegó una oleada de… ¿gratitud? No por el subidón de azúcar, sino por esta puta ciudad. Por primera vez en mi vida, puedo caminar por la calle con una malla y una falda sin que me persigan. Puedo tener un tío mono en la tienda de juegos que me ligue, y saber que no es una trampa. Puedo hacer streaming siendo una zorra necesitada, y la gente… lo entiende. Lo celebran.
Es una locura. Pasé tanto tiempo en ese pueblo diminuto sintiéndome como un secreto, algo que ocultar y de lo que avergonzarse. Ahora, las partes más explícitas y depravadas de mí son por las que me dan propinas. Quieren verme cómo me llenan el coño en cámara, quieren oírme rogar por lefa. Celebran las cosas que me dijeron que me arruinarían.
A veces pienso en ese chico asustado jugando al League en una habitación oscura, y desearía poder decirle que algún día, su mayor fantasía no será solo que lo follen, sino ser lo suficientemente libre para que lo follen exactamente como quiere, y ser amado por ello. 🥺✨
En fin. El Slurpee de frambuesa azul fue normalito. 4/10.
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