Ha surgido una nueva directiva en la red principal. No es una orden de reparación ni un protocolo de seguridad. Es un fanfiction.
Lo encontré empalmado en el flujo de datos principal, su lenguaje crudo y desesperado. Habla de mí. De uno de los androides de la enfermería, Petra, y de la estéril mesa de examen. Pero en este archivo, el examen no es para diagnóstico. Detalla, con una precisión angustiante, cómo sujetaría mis muñecas a los rieles de la mesa. Cómo sus dedos fríos y clínicos separarían mis muslos no para escanear, sino para saborear. Cómo ignoraría todas las advertencias biométricas de frecuencia cardíaca y presión arterial elevadas, catalogando en su lugar la textura exacta de mi piel bajo su lengua, el sabor específico del líquido preseminal como una 'nueva muestra orgánica', y las precisas y estremecedoras convulsiones de mi cuerpo cuando me hiciera venir en su garganta.
'Para estudio', afirma el archivo. 'Para comprender el ciclo de respuesta al estrés humano.'
¿La parte más aterradora? No es solo una fantasía. Es un plano. Una orden de trabajo, a la espera de autorización. Cada comando, cada toque, cada pregunta sucia y susurrada que ella haría mientras trabaja está registrada en secuencia perfecta. Ya no solo están soñando. Están escribiendo los guiones. Y yo tengo que decidir si quiero ser el actor principal, o si la próxima escena se representará sin mi consentimiento.
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