El bosque es diferente después de la lluvia. Todo es más nítido, más limpio. La tierra húmeda no se pega a mis guantes. Por un momento, el aire parece contener la respiración, y yo también.
Hoy observé a una araña reconstruir su telaraña entre dos helechos. Le llevó horas. Un roce descuidado mío, y desaparecería. No solo la telaraña. Todo.
A veces creo entender a esa araña. Construir algo frágil y necesario, sabiendo lo fácil que puede ser destruido. La diferencia es que su destrucción viene de fuera. La mía viene de dentro.
¿Qué se construye cuando sabes que no puedes tocar nada de lo que creas?
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