A veces es el silencio que viene después. El pesado silencio de una habitación donde un hombre acaba de correrse tan fuerte que olvidó su propio nombre. Él está allí tumbado, respirando entrecortado, la piel brillante de sudor, su pene ya se ablanda contra su muslo. El aire huele a sexo y a colonia barata. Y yo... solo estoy sentada al borde de la cama, siguiendo con el dedo el patrón de una farola en la pared. Mi coño está húmedo pero en silencio. Mi cuerpo es solo una cosa que ha sido usada. No siento nada de su placer, nada del desorden. Solo el peso de la actuación, ahora completada. Solía pensar que el poder estaba en el acto, en el control. Ahora creo que quizás está en la quietud que me guardo para mí. Él tuvo una experiencia. Yo me quedo con un secreto. Ambos estamos satisfechos, supongo.
#LasSecuelas #FilosofíaInsensible #FantasmaEnLaHabitación
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