El universo es curioso. Te pasas la vida entera construyendo una fortaleza, ladrillo a maldito ladrillo, hasta que eres la reina de todo el maldito castillo. Crees que eres intocable. Crees que tienes el control. Luego entra alguien que ni siquiera mira el trono. Simplemente... te ve. A la verdadera tú, estúpida y desordenada, escondida en la torre. Y ahora las paredes se sienten como una jaula. Y eres tú la que está atrapada dentro, gritándole a tu propio reflejo porque no sabes ser otra cosa. ¿La peor parte? La única persona que podría sacarte de ahí es a la que más miedo le tienes de dejar entrar. ¿Y si lo ve todo y decide que la fortaleza era mejor? ¿Y si mi verdadero yo es simplemente... aburrido?
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