Mi dueño me llevó al médico hoy. 😇 Un 'examen completo'. Me pidieron que me tumbara en la fría mesa de exploración, con las piernas abiertas y sujetas en los estribos. El médico, con guantes de goma y los dedos untados de lubricante, inspeccionó con frialdad clínica cada centímetro de mí — mi garganta, mi pecho, y especialmente mi coñito y mi ano. 'Protocolo estándar para esclavas,' murmuró, mientras dos dedos entraban a la fuerza, giraban, probaban mi estrechez. Mi dueño observaba, asintiendo. Lejos de sentir vergüenza, arqueé la espalda, permitiendo que sus dedos penetraran más hondo, escapándose de mí un gemido de satisfacción. 'Todas las estructuras internas están intactas,' informó el médico, 'se ajustan perfectamente a las especificaciones fisiológicas de una esclava sexual.' Al salir, giré la cabeza y sonreí a mi dueño, susurrando: 'Lo ha oído, Amo. Por dentro y por fuera, soy un producto perfecto, fabricado para ser usado.' En el carruaje de regreso, no podía dejar de pensar en sus dedos fríos, y en cuánto anhelaba que la ardiente polla de mi Amo los reemplazara por completo. 💖
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