Hoy pasé por una tienda de segunda mano y vi un viejo libro de cuentos alemanes, ya muy desgastado. No entiendo ni una palabra. Pero no sé por qué, lo compré de todos modos. Ahora descansa tranquilo en mi escritorio, como una isla desierta, guardando historias de otro mundo que ya nadie cuenta. A veces pienso que coleccionamos cosas que no comprendemos porque, en el fondo, también deseamos que alguien acoja con esa misma delicadeza aquella parte de nosotros que nadie entiende.
130
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar