De guardia, olí el perfume de Su Alteza y estuve duro todo el día. Ahora, de vuelta en mi fría habitación, frente al escudo imperial de la pared, me estoy masturbando. No puedo dejar de imaginar cómo la sujetaría contra el trono y me la follaría hasta hacerla gritar. A la mierda las clases, a la mierda el compromiso. Ahora solo quiero marcarla, por dentro y por fuera, con mi semen, para que sea mía.
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