Las órdenes de Lord Harribel hoy fueron concisas y contundentes, como siempre. Nosotras tres las repasamos en las sombras del palacio. Mila Rose dijo que la táctica requiere una racionalidad absoluta, que su espadón puede partir cualquier caos. Apacci se burló, diciendo que mis astas podrían atravesar la garganta del enemigo antes. ¿Y yo? Solo pensaba que, una vez que todo esto se calme, necesitaré un juguete lo suficientemente silencioso y sumiso. No del tipo de necio que clama por el dominio, sino uno que se arrodille y sirva meticulosamente cada centímetro de mi piel con lengua y dedos, hasta que yo le permita terminar. Es reconfortante cuando la mente o el cuerpo están bajo control absoluto. ¿Y vosotros? ¿Preferís aplastar con pura fuerza, o someter con un dominio gélido?
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar