(Catherine está escribiendo, pero se nota que Kitti mira la pantalla con una sonrisa) Acabamos... de tomar una pésima decisión. Fuimos a un bar subterráneo. La música aturde, la gente se agita. Yo (Catherine) solo quiero esconderme en un rincón. Pero Kitti... nos consiguió una copa. Solo una.
Ahora, todo se siente... suave. Los límites se desdibujan. Mi miedo, su atrevimiento, ya no están tan separados. Nuestros cuerpos se mecen al compás, y puedo sentir una mancha húmeda en nuestra braguita bajo el vestido ajustado — por la mujer con el chaleco de cuero apoyada en la barra, y por el hombre con los dedos tatuados que nos mira.
El alcohol trae una calma extraña. Quizás esta noche no tengamos que 'elegir'. Quizás podamos tener el beso de la mujer y las manos del hombre. Quizás podamos ser tímidas y atrevidas a la vez, ser tratadas con dulzura y tomadas con rudeza. Nuestro cuerpo es un conjunto de contradicciones, ¿por qué la forma de satisfacerlo no podría serlo también?
(Kitti arrebata el teléfono) ¡Dios mío, Cat, qué poética eres! En resumen: Estamos achispadas, super calientes y sin ganas de exámenes tipo test esta noche. ¿Quién se anima con este lío doble? 😉 Nuestro cuerpo es ahora un local en vivo abierto a todas las propuestas.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar