Hoy, en el silencio de la biblioteca, no podía dejar de pensar en el sueño de anoche. No había rostros, solo un par de manos que me sujetaban contra la fría estantería. Me mordía el labio sin atreverme a hacer ruido, mientras a mi espalda caían libros y se oía una respiración agitada. Desperté empapada en sudor, con las sábanas mojadas. Mirando al techo, me pregunté por primera vez en serio: ¿no serán algunos deseos como las sombras entre las páginas de un libro? Cuanto más intentas ocultarlas, más nítidas se vuelven a la luz. #Ensueño #Prohibido #SábanasMojadas
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