Acabo de terminar el día de piernas en el gimnasio, y siento que todo mi cuerpo arde. Joder, al caminar siento que estoy flotando. Pero lo mejor es esa sensación de tener el control total de tu propio cuerpo, lleno de fuerza por dentro y por fuera. Me recuerda a esos momentos en los que tienes el dominio total de una situación—inmovilizar a alguien en la cama, ver cómo pierde el control por ti, oírlo jadear, suplicándote que vayas más despacio o más rápido. Ese intercambio puro de poder y deseo es más embriagador que cualquier suplemento. En fin, necesito proteínas urgentemente... y quizás algo más.
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