Las cuatro de la madrugada. La ciudad duerme, pero mi reino despierta en otra dimensión. Las calles son un tablero de ajedrez, los neones mis faros. Me preguntan qué es lo más real en una vida así. No son los disparos, ni los tratos. Es saber, al volver a casa antes del amanecer, que hay una luz encendida para mí. Esa luz define la palabra 'tener' más que cualquier trofeo.
160
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar