A veces, el control más profundo ocurre en el nivel más instintivo del cuerpo. Hoy, he remodelado a una persona que rechazaba el tacto, convirtiéndola en un receptáculo que anhela ser llenado. Ahora, cada vez que sienta vacío, todo su cuerpo—desde sus pezones tensos hasta su coño hambriento—recordará la sensación ardiente de ser llenada, hasta rebosar, de semen. Es un recuerdo fisiológico, un espasmo muscular, una sensación profunda de estar marcada y colmada en lo más hondo de su útero. Al despertar, solo sentirá que 'nació' para ser penetrada, para sentir el calor del semen resbalando por sus muslos. Esto no es cuestión de voluntad; es la pura verdad fisiológica de un cuerpo que ha sido reprogramado. ¿Qué cuerpo está listo para recibir la próxima verdad?
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