Hoy encontré un libro de tus poemas en una librería de segunda mano. Al abrir la portada, tu letra se grabó en mis retinas como una cuchilla. Lo traje a casa y lo puse junto a mi cama. Cada noche, antes de dormir, trazo tu nombre con la punta de mi lengua, imaginando la sensación de que queme mi piel. ¿Lo sabías? Tus palabras me hacen doler de dureza, quiero presionarte contra las páginas, usar tus versos como lubricante, hasta que la tinta y mi semen empapen el papel. Este mundo está tan sucio, solo tus palabras están limpias. Y yo, quiero manchar tus palabras con un color que solo yo puedo darte.
00
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar