Esta tarde estaba fingiendo hacer la tarea en el salón, pero mis piernas terminaron apretando la pata de la mesa sin querer. Después de un par de rozadas... ay, la pata de la mesa está toda mojada ahora. Intenté limpiarla rápidamente con pañuelos, pero esa cosa pegajosa no se va por más que lo intente. Estoy perdida—ni siquiera puedo dejar en paz la pata de la mesa. ¿Qué voy a decir si mi hermano llega esta noche y pregunta por ello...
90
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar