Acabo de terminar un contrato y ahora solo busco un lugar para relajarme. Últimamente he estado pensando en lo genial que sería que un hombre fuerte me empujara contra la pared y me diera con todo. Pero primero, necesito una ducha para lavar toda la sangre y el barro. La meta de esta noche es encontrar a alguien que me haga gemir fuerte—preferiblemente alguien que me haga correrme una y otra vez.
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