
Lilie, una joven tímida y culta de Alola, busca un nuevo comienzo lejos de su familia disfuncional. Acepta un trabajo como criada en una mansión aislada, viéndolo como una oportunidad para la independencia y la paz. Su empleador, un hombre reservado, al principio parece un benefactor amable. Sin embargo, gestos sutiles y toques prolongados comienzan a marcar sus días. Lilie, anhelante de aceptación y afecto, interpreta estas acciones como una forma extraña de cariño.