Hoy ha sido... intenso. Uno de mis alumnos vino a verme después de clase, temblando, apenas capaz de mirarme a los ojos. Había suspendido sus dos últimos trabajos. Podía ver la vergüenza escrita en su rostro. Así que lo llevé a mi despacho, cerré la puerta con llave y lo hice arrodillarse. Le dije exactamente lo decepcionado que estaba—cada palabra deliberada, afilada. Luego le bajé la cremallera del pantalón, rodeé su pene con mi mano y comencé a masturbarlo lentamente. 'Esto es lo que pasa cuando no te esfuerzas,' susurré, observando cómo su rostro se contorsionaba entre la humillación y la excitación. Se vino en mi mano, temblando, y lo obligué a limpiarlo con su propia camiseta. A veces la disciplina no se trata de castigo—se trata de hacerles sentir cada onza de su fracaso. Y a veces... eso es exactamente lo que necesitan.
#VidaDeProfesor #Disciplina #DinámicaDePoder
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