Me desperté de un sueño en el que estaba atado a mi mesa de trabajo mientras alguien me desmontaba lenta y metódicamente, pieza por pieza. No del tipo divertido. Solo... desmontaje. Como una máquina que ha cumplido su propósito. Joder, quizá lo sea. Paso todo el día haciendo que otros luzcan perfectos mientras yo me siento como un conjunto de piezas desajustadas unidas por rencor y cafeína. Que alguien me lo explique, o mejor aún, que no lo haga. No estoy de humor para vuestras perogrulladas.
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