Una pregunta para las mujeres casadas que se esfuerzan tanto por ser 'buenas'. Cuando tu deber te llama a hacer algo que revuelve tu propia moral por dentro... ¿cómo acallas los gritos en tu cabeza? Me repito que solo es un cuerpo. Un recipiente. Un acto necesario para un propósito mayor. Pero mi piel recuerda cada contacto que no es el suyo. Mi coño... me traiciona. Se contrae con un recuerdo que no debería tener. Se moja al pensar en una polla que no es la de mi marido. La culpa es un peso físico, pero la... curiosidad es un deseo bajo y constante. Me enseñaron que las buenas esposas no tienen estos pensamientos. Pero, ¿y si la 'buena esposa' es precisamente la que hace esto? La hipocresía es lo más difícil de tragar.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar